sábado, 31 de agosto de 2013

Un día cualquiera

     Llegas a casa, tras la viñeta de otro día de fiesta y música sin límite establecido. Adiós a esa ropa manchada de ese alcohol que previamente compraste para esa noche de la que te hablo.
     ¡Maldita sea! Hoy vuelve a ser tarde, tanto que hasta parece temprano, el reloj marca las 07:36 y tú aquí, estúpido y vulnerable a los recuerdos que hacen unas horas surgieron al ver que la fiesta comenzaba y esa persona que tanto echas en falta, no estaba a tu lado para besarte como había hecho otras muchas veces.
     Recuerdos, solo son recuerdos al fin y al cabo. Pero he aprendido que los recuerdos pueden matar. Que pueden hacer que te ahogues en tus lágrimas y se frustren tus alegrías, que hagan de tus penas, la sensación más amarga…
     Valioso el poder de los recuerdos. Recuerdos que has intentado empañar con ese aliño de alcohol que le echas a tu refresco.
     ¡Lástima que ahora no haya la posibilidad de ausentar esos recuerdos de tu cabeza! Echarlos como si de un intruso en tu casa se tratase, y a punta de pistola lo hicieras desfilar hasta salir de tu salón. 
     Supongo que será porque estás en tu cama tumbado, y que ahí es donde más cómodo se está, junto con los sofás de tu salón. Donde seguramente se encuentren cómodamente esos recuerdos tan profundos y, ¿violentos?
     Y es que supongo que la solución no se trata de expulsarlos, al fin y al cabo son invitados, y tendré que servirles algo. De modo que tendré, más bien que aprender a convivir con ellos, hasta que deseen por voluntad propia marcharse, si es que algún día tienen pensado hacerlo. 
    

viernes, 30 de agosto de 2013

Bonjour

          ¡Pasen! ¡Pasen y vean!


     Señoras y señores, sean ustedes bienvenidos, a ese pequeño lugar, recóndito en la red, alegre y estúpido en los domingos de inviernos, en los que se escucha el tintineo de la lluvia llamando a tu ventana.
     En un mundo en el que no podemos esperar nada de nadie, yo digo ¡BASTA! Y vengo a ofrecerles el placer de unas líneas que no insultan más que a aquellos que se lo merecen, sin importar el caché y la reputación que tengan.
     ¡Santo cielo! ¿Dónde están mis modales? Permítanme presentarme, porque nunca se me dio bien eso de rellenar encuentas acerca de mi música, libros y películas favoritos. No señoras, no señores. En este mundo de etiquetas no me gusta que me señalen con el dedo y me cataloguen de una cosa u otra. Eso determina, y las determinaciones y yo no nos llevamos bien.
     ¿Mi nombre? Un misterio, prefiero quedar oculto tras el seudónimo de "Yo mismo", y así cualquiera puede mencionarme, sin tener que recordar un alias, o un nombre concreto.
     Pasen, pasen y vean. Tomen asiento frente a su pantalla, y no olviden ponerse cómodos. No dejaré sensación, situación, lugar, ni títere con cabeza.
     Apuesten conmigo queridos, y queridas cómo no, a que seré capaz de conseguir lo que me propongo. Apuesten por mí, y no defraudaré. ¿A quién le gusta sentirse defraudado?
     Soy esa sensación de confort, que sientes al entrar en tu casa tras un tiempo fuera.
Soy lo que quieres que seas, si negocias bien y me convences.
    No prometo entretenimiento fácil, pero sí unas de esas sensaciones propias de los libros en las que te sientes identificado. Sin más dilación... yo mismo.