¡Pasen! ¡Pasen y vean!
Señoras y señores, sean ustedes bienvenidos, a ese pequeño lugar, recóndito en la red, alegre y estúpido en los domingos de inviernos, en los que se escucha el tintineo de la lluvia llamando a tu ventana.
En un mundo en el que no podemos esperar nada de nadie, yo digo ¡BASTA! Y vengo a ofrecerles el placer de unas líneas que no insultan más que a aquellos que se lo merecen, sin importar el caché y la reputación que tengan.
¡Santo cielo! ¿Dónde están mis modales? Permítanme presentarme, porque nunca se me dio bien eso de rellenar encuentas acerca de mi música, libros y películas favoritos. No señoras, no señores. En este mundo de etiquetas no me gusta que me señalen con el dedo y me cataloguen de una cosa u otra. Eso determina, y las determinaciones y yo no nos llevamos bien.
¿Mi nombre? Un misterio, prefiero quedar oculto tras el seudónimo de "Yo mismo", y así cualquiera puede mencionarme, sin tener que recordar un alias, o un nombre concreto.
Pasen, pasen y vean. Tomen asiento frente a su pantalla, y no olviden ponerse cómodos. No dejaré sensación, situación, lugar, ni títere con cabeza.
Apuesten conmigo queridos, y queridas cómo no, a que seré capaz de conseguir lo que me propongo. Apuesten por mí, y no defraudaré. ¿A quién le gusta sentirse defraudado?
Soy esa sensación de confort, que sientes al entrar en tu casa tras un tiempo fuera.
Soy lo que quieres que seas, si negocias bien y me convences.
No prometo entretenimiento fácil, pero sí unas de esas sensaciones propias de los libros en las que te sientes identificado. Sin más dilación... yo mismo.
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