De entre todos mis herrores.
Hoy me levanté con esas ganas de decirte que te quiero, y que no ha cambiado nada en todo este tiempo. Que me salió mal la jugada, y por eso he soñado algo distinto a lo que estoy acostumbrado. Que reconozco mis herrores, cuando algo falla. Y soy mi primer crítico para decirme a mí mismo que; "Chico, lo estás haciendo francamente mal."
Que me sé mi historia de cabo a rabo, y que lo último que necesitamos a veces, es un "te lo dije" gris y feo que nos mete el dedo en la llaga y hace que nos duela aún más. Pido perdón a quién le fallé y aprendí que no podré resolverlo con un "te prometo que esto no volverá a suceder". Porque ya me lo dijo esa mujer morena que vive en mi casa, a la que llamo por su nombre, Mati, y a la que amo con todo ese músculo que se dedica a bombear sangre de lleno por todo mi cuerpo, el corazón. "Cariño aprende a no prometer tanto a nadie. No eres de nadie, y con las promesas te atas a quién prometes, y tú eres solo mío." Bendita locura de mi día a día, mujer de mi vida, gracias por darme tanto y quitarme tan poco, por entenderme en cada arrebato de dieciocho años en el que destruyo mi vida por completo.
Que no me entretenga nada, que me desvío, y se me olvida decir que tras soñar, hoy, decidí cambiar de rumbo, porque no me satisface seguir con la brújula desviada del horizonte. Que me cansa saber que no voy bien encaminado y que no me fío de mi diario de abordo. Que las gaviotas ya no me acompañan y me siento como un marinero de agua dulce, perdido en un vendaval.
De entre todos los dioses, hoy ha decidido acabar conmigo Neptuno, pero me resisto a su tridente y a su fuerza. Que se ponga a la cola y espere con el resto, porque antes de llevarme tengo que decirte que te echo de menos. Y sacar valor de donde tal vez no lo haya para presentarme de nuevo. Que me conozco más y la vez menos, y necesito que me eches una mano, para bien o para mal. Pero al menos quitarme este malestar de mi pecho, que hace tiempo que me traiciona al pensar en ti.
Hoy en día vamos por la calle como si llevásemos 10Kg de C4, somos auténticos autómatas de nuestra propia cabeza, que nos obliga a depender de ella, y a veces nos olvidamos de que algunas ocasiones solo es necesario sentir. Y a mí, se me olvidó contigo. Maldita sea la hora en la que la cabeza me ganó la partida y yo seguía luchando contra sombras absurdas que no tenían ningún valor, relegándote a un segundo plano.
Tenemos una conducta totalmente irracional y kamikaze contra aquellos ojos que nos miran, esa boca que nos sonríe o esa mano que se nos tiende y damos asco.
Hablo de los ojos, la boca o la mano, de esa persona que ahora mismo tú, que lees esto, y yo tenemos en mente. Porque no vas a engañarme. Y es que todos, tenemos a una persona a la que desearíamos abrazar ahora mismo y poder esnifar ese aroma suyo tan característico, y que la define por completo, para poder decirle eso de: "Ya estoy aquí. No te preocupes porque he vuelto, para quedarme".
Y de entre todo esto, resulta que no hay más que eso, y que simplemente, es tan sencillo como lo que has leído hace unos segundos. Vengo a decirte eso, que me arrepiento, que no tengo excusa y que me presento ante ti, como lo que soy, yo mismo.
Realmente me amo y me odio a tiempo parcial, porque nadie sabe lo estúpido que me siento. Pero... sin embargo, por otro lado, estoy seguro de que NO quiero un manual de esos, de esos que tiene la gente perfecta, bueno, que aparentan ser perfectos. Pobres ignorantes que aparentan saberlo todo. Y digo pobres no solo porque estén confundidos, si no porque se pierden la dulzura de una reconciliación, y el beso en la frente que nos fulmina y nos hace caer rendidos, nos abre los ojos ante el herror que hemos cometido, y nos termina de enamorar de quién nos perdona.
Pobre también de ellos, que dicen saber todo, porque se me enseñó, como valor esencial para las relaciones de la vida, que hay que ser humilde, y saber pedir perdón al mismo tiempo que aceptar una disculpa siempre y cuando sea sincera.
Y aún así, en ambos casos, se me enseñó también que han de ser los dos, quién perdona como quién es perdonado, debe hacerse con lo que late y no lo con que se piensa. ¡Y si no el perdón no vale, está roto y asqueado, punto! Así no se saca beneficio ninguno a un acto tan importante, y que tan pocos saben valorar como es; perdonar.
De verdad que temo, por las generaciones que vienen, porque solo se les enseña a odiar y aprovecharse de la gente, y por ahora les funciona, con gente que aún sabe lo que es el perdón, perdonar. El fin del mundo se acerca amigos, y se desatará cuando la gente ya no se fie de nadie, porque nadie creerá en nadie.
Como decía, y quiero ir terminando, no quiero un manual de esos, de la gente perfecta que te explican la vida. PREFIERO VIVIRLA YO. Siento decir que prefiero seguir equivocándome, y aprender todo lo que haya que saber, sí, pero por mis propios méritos. Aprender a no fallar a aquellos que me importan. Creo que por fin entendí, que puedo complacer a quién quiera ser complacido con tan solo ser yo mismo. Pero créeme, y guardame el secreto, de que me ha costado tanto... que aún me escuecen los ojos a causa de que me quedé sin gaviotas ni lágrimas en los ojos. Por llegar a la gente me confundí, y me catalogué a mi mismo de iluso y soñador. ¡Aprende chico que los dedos de las manos te sirven para contar la gente a la que tendrás que defender y amar en este tiempo que estés aquí! Y he de decir que no hay verdad más verdadera. Bueno miento, sí que la hay, y se resume en que todavía, a día de hoy, t'estimo molt.
Qué grande eres Manzanito, y cuánta razón llevas "Porque no vas a engañarme. Y es que todos, tenemos a una persona a la que desearíamos abrazar ahora mismo y poder esnifar ese aroma suyo tan característico, y que la define por completo, para poder decirle eso de: "Ya estoy aquí. No te preocupes porque he vuelto, para quedarme"
ResponderEliminarUn beso enorme mi amor!!
Bea.
Muchas gracias. Un beso para ti también.
ResponderEliminarManzano.